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martes, 25 de noviembre de 2014

INSTITUCIONES ANOREXICAS





Por María Esther González Ayala

México, D.F.  18 noviembre, 2014.-  El pasado 14 de octubre alrededor de las 12 horas, los hijos de Jorge Alberto Ojeda Valdez (de un año once meses) y Arturo Domínguez Hernández (con apenas dos años de edad) fueron encontrados en la calle y a punto de bajarse la banqueta, esto fuera de las instalaciones del Centro de Desarrollo Infantil (CENDI) No. 2 de la Universidad Autónoma Metropolitana, situado en Av. Javier Rojo Gómez No. 1223, de la colonia Barrio San Pedro de la Delegación Iztapalapa.
Los infantes fueron interceptados por la Sra. Guadalupe Romo, trabajadora del recinto, quien identificó al niño Kenneth Yassell Domínguez Carranza, ya que refiere haber convivido con Arturo Domínguez padre de uno de los menores.
Una vez que la señora Romo identificó a los chiquillos, éstos fueron reingresados al CENDI con su maestra, encargada de la sala, Jessica Rocha, quien no dio aviso a los padres sino hasta un día después del incidente por supuestas órdenes de las autoridades; los padres arguyen gran enojo, ya que fueron las autoridades del parvulario, quiénes informaron a los padres un día después y  aludiendo a que ese día habían tenido muchos asuntos que arreglar y por eso no habían sido informados. “Como si la seguridad e integridad de nuestros hijos fuera asunto menor”, argumentó Jorge Ojeda, padre del menor Braulio Alejandro Ojeda Cid.
Ante los hechos, los tutores levantaron una denuncia interna el 17 de octubre dirigida al M. en C. Norberto Manjarrez Álvarez, secretario general de la UAM.  En esta y con fecha de recibida el 20 de mismo mes, los  suscriptores imputan como la primera responsable: a la Lic. Aimee Osorio Mendoza, directora del Plantel y como segundos responsables al Dr. Francisco Domínguez, Jefe de Higiene y Seguridad (del CENDI, de la UAM-I); La maestra Laura Delgado Díaz),  encargada del área de Pedagogía, a la titular de la sala Maternal B1, la maestra Jessica Rocha, así como a sus asistentes; esto último en virtud de que observaron una falta de organización o ausencia de personal capacitado.
En un segundo párrafo de esa misma acta,  solicitaron una investigación pertinente para conocer a los responsables de la seguridad en general, así como la intervención de las comisiones de Higiene y Seguridad de la parte sindical como la parte administrativa de la universidad, para que regulen los servicios de vigilancia.
En contraparte, después de más de cinco días establecidos para orientar o dar a conocer las decisiones tomadas de parte de la rectoría, el día 27 de octubre ambos padres reciben contestación vía escrita, misma en la que se arguye preocupación de la situación y se instruyó a las autoridades correspondientes para que se tomen las medidas pertinentes a fin de evitar nuevos incidentes e integrar en la oficina del abogado general la documentación e información de los hechos y el deslinde responsabilidades.
Los papás al ser entrevistados, aún molestos  por la gravedad de la problemática, −aunque refieren que no pasó a mayores “por suerte”−, sienten no haber recibido real contestación a sus cuestionamientos; exponen que existe negligencia por parte de la directora, que no sería justo que los correctivos los aplicaran sólo a trabajadores de base. Lo justo sería –dicen– que la directora también como copartícipe responsable de este asunto, fuese cesada de sus funciones.
La Sra. Velia Mercedes Flores una de las vigilantes en turno del centro, realizó una declaración por escrito sin fecha, en ella afirma “no ser la culpable”,  por tanto solicita la revisión de su caso, ya que a partir del incidente,  le fue levantada un acta administrativa en su contra.  Además expone irregularidades por  acciones que van desde la falta de comunicación, organización, difamación, discriminación, división, acoso, así como desconocimiento de funciones por parte del jefe de Servicios Generales e inclusive la revelación de falsos en la realización de reuniones laborales del jefe sin haberlas realizado en realidad e indica haber obtenido instrucción u orientación del vigilante de la policía privada, el Sr. Enrique Trinidad, mismo que  fue trasladado a otro lugar después del suceso.
Además menciona que: “Desde el filtro no se ve la puerta de emergencia, por lo que en unos cuantos minutos y con la puerta sin reparar, cualquier niño puede llegar a la calle fácilmente”.
Según advierte la señora Flores se protege al jefe de vigilancia, quien debió arreglar la puerta, abandonó irresponsablemente el filtro; dejó abierta la puerta de la calle y descuidó sus funciones de dirección, coordinación, inspección, vigilancia y fiscalización. Al finalizar el documento concluye: “No soy nadie para decir qué deban hacer con él, pero,  por qué yo debo pagar sus culpas”.
Éstas y otras situaciones de organización manifiestan la endeble capacidad organizativa e intelectual en la planeación y conducción de grupos laborales, causada ésta probablemente por un nepotismo que sólo resuelve los problemas en apariencia.
Para las instituciones públicas, en el caso de la autonomía universitaria, las condiciones políticas se han modificado. En décadas pasadas estas instituciones podían ejercer sus poderes emanados desde su propia organización, pero en la actualidad se imponen normativas a partir del área gubernamental para delimitar cada día más esa autonomía sin obtener objeción alguna y por el contrario las autoridades universitarias simplemente aceptan cualquier intervención y la presentan como la mejor opción.
Este nuevo momento que vive no sólo la educación en México, sino las institucionalidad en general, promueve su propio desdibujamiento sino es que hasta su posible desaparición.
Por otro lado, en cualquier crisis institucional, se observa una percepción diversa en quienes la padecen, por lo regular  genera sacrificados que la representan con impotencia (a través de cansancio, desinterés y hastío), quizá por el hecho de que se encuentran sujetos a la inmovilidad o pasividad por una dependencia que también los condiciona; el trabajador normalmente se asume como el afectado, se victimiza a tal punto que deja de reconocer su propia dignidad. Esa contradicción expresada de manera catastrófica y dramática es, a su vez, inherente a la estructura del mismo sistema que lo paraliza. El sistema promueve el momento paternalista (quien resuelve) y el doliente admite la estructuración incompatible de un sistema caduco, para posteriormente dar la oportunidad y tolerancia de la autorreproducción de ese sistema en crisis.
Aunque el cansancio lo producen los cambios químicos o físicos que experimentan los nervios y músculos del cuerpo, complican la vida de los trabajadores; el hastío por lo regular aumenta la dificultad en la vida laboral puesto que este aparece cuando el trabajador ha perdido interés en su trabajo[1].
Aunado a esto a partir de que las universidades públicas dejan de lado su autonomía obedeciendo a políticas simplistas o inmediatas, impuestas por un gobierno que no alcanza a comprender que su recurso primordial se encuentra en la emancipación intelectual de sus sociedades o individuos, la planeación estratégica interna se muestra poco repensada, manoseada por las grandes cúpulas elitistas internas que de manera corrupta la representan y así cumplen el fin de “chatarrizar” la educación.
La anorexia intelectual, como así la llaman algunos académicos, repercute en la imagen de quehaceres reales de una institución educativa, que dejan de lado (o en simulación) la verdadera resolución de las problemáticas que acontecen no sólo al interior de ellas sino en el país en general. La obligación de cada institución gubernamental es resolver problemas, ya que fueron creadas con el supuesto fin de regular la democracia[2].
El mundo interno universitario, a simple vista, no muestra las debilidades irresueltas en las transformaciones estructurales de un país como México y en el caso presentado, si el orden institucional no define las reglas como sanciones externas o valores interiorizados o inclusive sólo las aplica de manera asistémica  o diferenciada, entonces ¿Cómo puede resultar una institución confiable?
Las nuevas demandas nacionales, exigen nuevos sujetos en reconstrucción ante las constantes crisis nacionales, pero los procesos organizacionales actuales, no renuevan las condiciones y posicionamientos de sus actores, cuando menos no se observa, es decir, no empodera a los sujetos ante los reclamos de interacción institucional, sólo los vuelve pobres ante el desamparo de sus propias crisis existencialistas no resueltas desde la  inaceptación de sus idiosincrasias, pues la institucionalización homogenizó, toda estructura laboral en la premura de la burocratización y ahora en respuesta a ello la consecuente violencia en las relaciones sociales se hace presente para terminar con la poca sustentabilidad de cada organismo, que en el caso específico aquí mencionado, las relaciones laborales resultan violentas en algunos casos.
Ludwig Wittgenstein, por ejemplo: explica que el lenguaje es parte del proceso en la vida cotidiana que está inmerso en un sistema de prácticas y formas de vida, formando así un nuevo juego dentro de las relaciones sociales[3], y en el caso descrito, forma nuevos modos de interpretación de la realidad lo que promueve desconcentración de objetivos que afectan a la educación.
De esta manera, el acoso laboral, la violación a la bilateralidad, la dignificación del trabajo, la reducción presupuestaria, la corrupción o negligencia administrativa, académica y de investigación, entre otras problemáticas, confluyen en el proceso de una imagen institucional que delimita por mucho su esencia, presencia de identidad, que es el ADN de cada institución.


[1][1] STRAUSS, George.  “Los problemas humanos de la dirección”, La técnica  y la satisfacción del trabajo, Capítulo 2, pag. 38
[2]  NACIF, Benito.  “Para entender las instituciones políticas del México democrático, CIDE Núm. 194, mayo 2007,   www.libreriacide.com/librospdf/DTEP-194.pdf
[3] CREGO, Díaz Armando, “K. MARX Y L. WITTGENSTEIN: ELEMENTOS PARA UNA TEORÍA SOCIOPSICOLÓGICA DEL CONOCIMIENTO”, Universidad Complutense de  Madrid,  Facultad de Psicología.  

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