México, D.F., 24 de febrero de 2015.-
“Su rabia es nuestra”, así fue difundido el Foro: “Ayotzinapa, una lucha
digna” realizado el 11 de febrero pasado, en el que estuvieron
presentes familiares de los 43 normalistas desaparecidos, el pasado 26
de septiembre, y profesores investigadores de la Universidad Autónoma
Metropolitana quienes reflexionaron en la sede Iztapalapa, sobre las
formas de organización ante la lucha que ya lleva casi cuatro meses sin
respuestas claras.
La iniciativa fue convocada por el grupo
de estudiantes Chichitlahtolli Palabra Roja Uam-i, estudiantes de
varias áreas de ésta casa de estudios quienes participan activamente en
diligencias de índole humanística con el objetivo principal de
incentivar a la sociedad en su práctica política.
Al iniciar el evento se transmitieron
dos videos que promovieron la reflexión sobre la violencia y la
incertidumbre que viven actualmente los familiares de los normalistas.
En la primera intervención académica el
Dr. Armando Rendón, profesor especialista en análisis del Estado y
movimientos sociales, del departamento de Sociología, hizo una breve
referencia sobre el movimiento y el trasfondo político-social con la
iniciativa de la “Constituyente Ciudadana”* organización que actualmente
pugna por un Congreso Alternativo para refundar la nación y para
contrarrestar el continuo conflicto entre el gobierno y la sociedad
civil.
Por su parte el Dr. Otto Roma Fernández,
profesor investigador de la misma casa de estudios, hizo la petición a
los padres de familia para no insistir en enfrentamientos con el
gobierno, pues observa una acción poco analizada.
El punto de vista de éste
investigador se basa en la observación de un distanciamiento con grados
de profundidad diferenciales entre las organizaciones y una sociedad
fragmentada en donde la impunidad se extiende.
Mencionó que se debe matizar la protesta
porque el sistema político mexicano tiene un límite y buena parte de la
capacidad de representación de intereses de éste, se encuentra
colapsada. En ese sentido señaló, mientras no configuren a un
llamamiento más amplio o incluyente, tanto los partidos políticos,
como los sindicatos, las organizaciones campesinas, sectores
corporativos tradicionales y el propio movimiento estudiantil, su
movimiento no prevalecerá, “no se les puede pedir a los actores sociales
movilizados o activados cosas de las que no se encuentren
capacitados en llevar a la práctica”.
Por otro lado argumentó que la
violencia seguirá apareciendo en México y recordó la indignación que
causó la matanza de los caricaturistas en la redacción de Francia, pero
dijo, “nadie recuerda actualmente, que hace cuatro o cinco años
aparecieron en Durango 242 cadáveres recolectados con un tractor, caso
del que no existe ninguna persona detenida”.
Insistió en que el sistema político no
refleja ningún acto de inteligencia, ninguna estrategia que conmine a
evitar el enfrentamiento; sí obtuvo un premio mayor con la privatización
energética en un contexto internacional y con el apoyo externo para
consolidar la debilidad interna, pero se generó un vaciamiento
social que continúa observándose mediante actos violentos.
De acuerdo a lo planteado por el
profesor, se vive un momento difícil sobre todo por el direccionamiento
condicionante que las próximas elecciones promueven. Es decir,
el aparato electoral está organizado eficientemente para neutralizar la
movilización social, por tanto, paraliza las demandas de justicia
contra la impunidad, lo que induce a cambiar las rutinas de la
movilización y protesta que las organizaciones sociales
intenten realizar, ya que para el sistema político el tema difícil de
resolver es el de la “humanidad lastimada”, el “asesinato colectivo”.
Así, cuando sabemos que el aparato de
justicia no va a funcionar, tanto las estrategias de la movilización
humanitaria, la adición social, el contacto con las clases medias, el
involucramiento con los organismos de Derechos Humanos
Internacionales, la Suprema Corte de Justicia, los
sectores educativos de bachillerato, de secundaria y los universitarios
que confrontan el “porrismo” provocador, serán estrategias necesarias
para cualquier iniciativa ciudadana.
Al finalizar, advirtió
sobre las estrategias ya utilizadas por el gobierno al recordar cómo se
organizaron los hechos de 1968, sustentó que bien puede observarse, a
través de los documentos desclasificados por la CIA, sobre
ese acuerdo entre Luís Echeverría Álvarez, Díaz Ordaz y el
representante de la CIA en la embajada de Estados Unidos en
México, forma en que se organizó la estrategia para llevar a los
estudiantes a Tlatelolco y poder deshacerse de ellos.
Propuso, que de existir un llamamiento a
una configuración organizativa más amplia, se espera que no fuese
una simple suma de títulos de organizaciones que “no pretenda alcanzar
el cielo, cuando apenas se comienza a caminar”
No hay comentarios:
Publicar un comentario