Trabajo de campo

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lunes, 23 de marzo de 2015

G U E R R I L L E R A S



Por María Esther González Ayala

México, 18 de marzo de 2015.-  
     - ¿Cómo imaginarte antes compañera?
                         - ¿Eras buena?  
                                          -  Eres mejor ahora
- Tus manos
                -De madre
                        - De hermana
                                  -  De hija
                                         - De novia
- Recogieron el fusil
                           - Del comandante Guevara
- La ternura atesorada mezquinamente
                                   - Para el macho se derrama…

Este es uno de los fragmentos del libro “Guerrilleras” presentado el pasado 12 de marzo, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), el evento tuvo a bien presentar este libro, en el marco de la constante desaparición y violación de los derechos humanos que acaece en el país, desde hace varias décadas.
Mujeres con grandes sueños, muchas  de ellas ya muertas, pero las heridas siguen abiertas porque su legado hiere severamente a algunos por su estatus quo contestatario, y para otros, por la violencia no sólo política, sino social con la que fueron tratadas, historias que además resultan  pronunciamientos memorísticos que refieren un legado cognitivo,  que bien podría formar parte de un discurso patrimonial, ahora inexistente. 
Criticadas por algunos pero admiradas por otros, ellas, mujeres fuertes, mujeres que después de parir hijos, educarlos y cuidarlos, tuvieron un compromiso no sólo con sus parejas, sino con una idea de transformación social.  Un compromiso civil que nadie las obligaba, más bien las movía tan sólo el hecho de observar que su país estaba siendo secuestrado.  Hoy mediante la memoria, reconstruyen una cotidianidad desconocida para los imaginarios más jóvenes.
-           ¿Dónde quedó su hijo?, pregunta una de las hermanas de una exguerrillera, que después de 25 años gracias a las fotografías de los expedientes abiertos de la Dirección Federal de Seguridad, fue hallada y la cual fue asesinada y torturada junto con su esposo.
En aquel entonces (1962 -1982), mediante una doctrina que alentaba el desarrollo de políticas contrainsurgentes en aras de detener la supuesta expansión comunista para acabar con los focos de presunta desestabilización del continente americano, mujeres con hijos e inclusive embarazadas fueron desaparecidas.
La situación no es muy cambiante, hoy en día el feminicidio se lleva a cabo por  tan sólo el hecho de que el Estado permanece en un aberrante idilio de olvido social, para coadyuvar a un sistema económico en decadencia, la diferencia entre aquel entonces y hoy, es entre otras cosas,  la cultura de la denuncia y que ahora las mujeres denuncian sin armas y sin estrategia.
En aquella época, más de cuarenta organizaciones de movimientos rurales armados socialistas, y 25 organizaciones político-militares urbanas,  cometieron la insolencia ante la dictadura unipartidista, la cual tuvo como consecuencia la represión, pues el gobierno como ya es su costumbre, hace uso de la fuerza desproporcionada, según el principio francés de aquel entonces, de la guerra antisubversiva, “le quitaba el agua al pez”.
Un libro que recupera el testimonio de las luchas intestinas de la guerra fría, de mujeres que luchan con coraje hasta sus últimas consecuencias,  vivencias que desde el anonimato y la clandestinidad, muestran fortalezas ante la toma de armas como último recurso para contender contra un gobierno castrante.
Actualmente, la presencia de mujeres  ex guerrilleras, resemantiza los procesos históricos, “porque la historia no es como no la contaron”, comenta una de las ponentes, a pesar de que el sistema las ha vuelto un mito para evadir responsabilidades, éstas Leónidas valquirias, rompen el cerco para mostrarnos la otra historia, aquella que no es fácil de abordar, ya sea por el veto que se le dio, o por lo fuerte del tema e inclusive por paranoia que sufrieron gracias a la represión, violación, exilio, encarcelamiento, persecución y desaparición forzada; pues es así como responde una de ellas ante la pregunta cargada de ¿por qué esperar 30 años para hablar del tema?
Tradicionalmente a pesar de que el movimiento resultaba sumamente masculino, la equidad con la que fueron tratadas por parte de sus compañeros guerrilleros hace suponer que se vivían momentos de igualitarismo, cuando menos en los movimientos urbanos,  ya que por el contexto vivido, no cabía la diferenciación entre sexos, además de la inmediatez para tomar las armas, ante la caída de los cuadros varoniles; esto probablemente fue lo que permitió a las mujeres su ascenso ante la lucha.
Aunque algunos estudios marcan que la mujer que obtenía logros en la lucha armada era mayormente reconocida, y que  las estructuras de fondo permitían el desarrollo de condiciones de inequidad, las mujeres ex guerrilleras mantenían el respeto por la contra parte masculina, sin perder el objetivo.
Ese feminismo no teórico sino empírico es quizá el equivalente a mostrar que la mujer de esas épocas como la actual, es capaz de emanciparse con estrategias no sólo armadas, sino con estrategias de elocuencia y dignificación, sobre todo mientras exista la impunidad en un país que poco reconoce a los crímenes de lesa humanidad.






martes, 24 de febrero de 2015

ACADÉMICOS LA HUMANIDAD LASTIMADA: LA REFLEXIÓN POR AYOTZINAPA

Por María Esther González Ayala


México, D.F., 24 de febrero de 2015.- “Su rabia es nuestra”, así fue difundido el Foro: “Ayotzinapa, una lucha digna” realizado el 11 de febrero pasado, en el que estuvieron presentes familiares de los 43 normalistas desaparecidos, el pasado 26 de septiembre, y profesores investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana quienes reflexionaron en la sede Iztapalapa, sobre las formas de organización ante la lucha que ya lleva casi cuatro meses sin respuestas claras.
La iniciativa fue convocada por el grupo de estudiantes Chichitlahtolli Palabra Roja Uam-i, estudiantes de varias áreas de ésta casa de estudios quienes participan activamente en diligencias de índole humanística con el objetivo principal de incentivar a la sociedad en su práctica política.
Al iniciar el evento se transmitieron dos videos que promovieron la reflexión sobre la violencia y la incertidumbre que viven actualmente los familiares de los normalistas.
En la primera intervención académica el Dr. Armando Rendón, profesor especialista en análisis del Estado y movimientos sociales, del departamento de Sociología, hizo una breve referencia sobre el movimiento y el trasfondo político-social con la iniciativa de la “Constituyente Ciudadana”* organización que actualmente pugna por un Congreso Alternativo para refundar la nación y para contrarrestar el continuo conflicto entre el gobierno y la sociedad civil.
Por su parte el Dr. Otto Roma Fernández, profesor investigador de la  misma casa de estudios, hizo la petición a los padres de familia para no insistir en enfrentamientos con el gobierno, pues observa una acción poco analizada.
El punto de vista de éste investigador se basa en la observación de un distanciamiento con grados de profundidad diferenciales entre las organizaciones y una sociedad fragmentada en donde la impunidad se extiende.
Mencionó que se debe matizar la protesta porque el sistema político mexicano tiene un límite y buena parte de la capacidad de representación de intereses de éste, se encuentra colapsada. En ese sentido señaló, mientras no configuren a un llamamiento más amplio o incluyente, tanto los partidos políticos, como los sindicatos, las organizaciones campesinas, sectores corporativos tradicionales y el propio movimiento estudiantil, su movimiento no prevalecerá, “no se les puede pedir a los actores sociales movilizados o activados cosas de las que no se encuentren capacitados en llevar a la práctica”.
Por otro lado argumentó que la violencia seguirá apareciendo en México y recordó la indignación que causó la matanza de los caricaturistas en la redacción de Francia, pero dijo, “nadie recuerda actualmente, que hace cuatro o cinco años aparecieron en Durango 242 cadáveres recolectados con un tractor, caso del que no existe ninguna persona detenida”.
Insistió en que el sistema político no refleja ningún acto de inteligencia, ninguna estrategia que conmine a evitar el enfrentamiento; sí obtuvo un premio mayor con la privatización energética en un contexto internacional y con el apoyo externo para consolidar la debilidad interna, pero se generó un vaciamiento social que continúa observándose mediante actos violentos.
De acuerdo a lo planteado por el profesor, se vive un momento difícil sobre todo por el direccionamiento condicionante que las próximas elecciones promueven. Es decir, el aparato electoral está organizado eficientemente para neutralizar la movilización social,  por tanto, paraliza las demandas de justicia contra la impunidad,  lo que induce a cambiar las rutinas de la movilización y protesta que las organizaciones sociales intenten realizar, ya que para el sistema político el tema difícil de resolver es el de la “humanidad lastimada”, el “asesinato colectivo”.
Así, cuando sabemos que el aparato de justicia no va a funcionar, tanto las estrategias de la movilización humanitaria, la adición social, el contacto con las clases medias, el involucramiento con los organismos de Derechos Humanos Internacionales, la Suprema Corte de Justicia, los sectores educativos de bachillerato, de secundaria y los universitarios que confrontan el “porrismo” provocador, serán estrategias necesarias para cualquier iniciativa ciudadana.
Al finalizar, advirtió sobre las estrategias ya utilizadas por el gobierno al recordar cómo se organizaron los hechos de 1968, sustentó que bien puede observarse, a través de los documentos desclasificados por la CIA, sobre ese acuerdo entre Luís Echeverría Álvarez,  Díaz Ordaz y el representante de la CIA en la embajada de Estados Unidos en México, forma en que se organizó la estrategia para llevar a los estudiantes a Tlatelolco y poder deshacerse de ellos.
Propuso, que de existir un llamamiento a una configuración organizativa más amplia, se espera que no fuese una simple suma de títulos de organizaciones que “no pretenda alcanzar el cielo, cuando apenas se comienza a caminar”

martes, 25 de noviembre de 2014

Ciclo de conferencias literarias “JuntaVersos” en la UAM.





Por María Esther González Ayala.

México, D.F.  21 de noviembre, 2014.-  La Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa, y la escuela Carlos Septién García, a través de  María Esther González Ayala (egresada de ambas casas de estudio, realizaron el ciclo de conferencias literarias “JuntaVersos”, durante los días comprendidos entre el 20 y el 23 de octubre, en el auditorio 1 del edificio “C” de la UAM, Unidad Iztapalapa, en favor de la reproducción y fomento de la cultura literaria.
En dicho ciclo contamos con la presencia de un invitado de honor, el periodista y  escritor René Sadot Avilés Fabila (profesor distinguido de la  UAM, Premio Nacional de Periodismo 1994,  Medalla Bellas Artes 2014, y quién en fechas recientes recibió la Medalla al Mérito de la Artes, de la ALDF).
Las ponencias literarias fueron a cargo de literatos de gran trayectoria, pertenecientes al Taller JuntaVersos, un grupo de creadores bajo la dirección del poeta uruguayo-mexicano Saúl Ibargoyen; colectividad dedicada a la realización de talleres de  poesía y a la difusión de literatura. Los ponentes que participaron en este ciclo fueron los escritores y poetas Juan Carlos Castrillón, Ulises Paniagua, Takeshi Edmundo López, Hilda Ereiva Páez y José Luís Megchún,
Ulises Paniagua, narrador, poeta y videasta, presentó el libro Réquiem por un suicida (Sediento Ediciones) del maestro René Avilés Fabila; libro cuya edición original se realizó a través de un e-book, en España, en el año 2013.  Paniagua comentó que la novela escrita por el profesor Avilés es una aproximación a lo erótico y lo tanatológico del suicidio; a lo mitológico en la orientación hacia una mejor calidad de vida;  o bien, al derecho de cada quien para decidir sobre su propia muerte.  Pues como comenta el autor de Réquiem por un suicida: “hasta al suicidio le han quitado la belleza”. A lo que agregaría: no sólo al suicidio se le ha quitado la belleza, sino a la misma muerte; porque aunque en México muchos la veneramos, en realidad  ¿quiénes somos capaces de soportarla?
 “Morir de pie o vivir de rodillas”, comenta Paniagua como paradoja lanzada por el autor; el  suicidio como encanto  --o desencanto para quienes realmente no lo desean--.   Pero, ¿qué es el suicidio? ¿Una puerta fácil o una heroica huida? ¿A qué se debe ese misterio -mezcla de fascinación y repudio- que despierta en la gente? Preguntas de reflexión que hace el presentador y que buscan respuesta entre la incertidumbre, en medio de una tiniebla metafísica que sigue condenándonos a la ceguera.  Continúa: René Avilés Fabila, con la prosa deliciosa e irónica que lo caracteriza, construye una apología crítica sobre el suicidio; acto al que se entregaron una gran cantidad de autores –ya sea por depresión, o bien como un medio de redención espiritual.  Entre estos autores se encontraban,  Virginia Woolf, Cesare Pavese, Sylvia Plath, Anne Sexton, Jack London, Ernest Hemingway, Vladimir Mayakovski y Jaime Torres Bodet.
Por su parte, el profesor distinguido René Avilés caracteriza su novela como una obra netamente científica, pues lo llevó a realizar investigaciones más allá de las esperadas, al tal  grado  que se convirtió en un verdadero apologista y experto en el  suicidio; al punto que le telefoneaban para consultarle acerca de la temática. Más adelante, el presentador del libro comenta: ¿Qué es lo correcto, después de todo? En esa infinita sabiduría adquirida a través de jornadas de lectura, y en ese malicioso oficio ejercido durante años, queda de manifiesto la poderosa visión de este autor (Avilés Fabila), quien para beneplácito de la Historia de la Literatura Mexicana quedará inscrito en la memoria más allá de Ésa generación “de la onda”, en la que Margo Glantz quiso encasillar a una serie de autores talentosos y propositivos, por desconocimiento o por pura superficialidad. Así como el doctor René Avilés Fabila lo refiere en una entrevista, “la Glantz pretendía ser una crítica literaria aguda e innovadora, cuando ella era mejor analizando a los clásicos.”
Por otro lado, el suicidio es un tema muy necesario para traer a discusión sin duda, por el momento que vivimos, por los constantes muertos y desaparecidos, no sólo de Ayotzinapa, sino de la historia reciente en México.  En la espera  y  en este proceso de búsqueda o etapa de investigación sobre la muerte de los parientes muertos o las desapariciones forzadas, ¿quién evita que los padres no vivan un suicidio obligado por el estado? ¿Acaso  la espera no es en este caso un suicidio lento, que por negligencia e impunidad del gobierno provoca constantemente violencia simbólica en cada uno de los familiares de los desaparecidos, ante la incertidumbre de los acontecimientos?
Como bien lo expone René Avilés en el inicio de su novela: Nunca supe cuándo comencé a pensar en el suicidio, quizás una noche después de una representación teatral en París o en el momento en que aterrorizados, prácticamente desarmados, heridos y derrotados huíamos de las tropas antiguerrilleras en Guerrero.  Pensar en el suicidio como un medio para evitar el dolor o  el terror ocasionado por miedo a ser lastimado, es también un suicidio obligado.
En su ponencia Lo inasible de la Poesía,  por su parte, Ulises Paniagua define lo que es un poeta, cómo aquél alquimista o mago, aquel que conecta la materia y la antimateria, que hace un contacto verdadero entre los cuerpos.  Declara: El poeta es un prestidigitador que revela, en un instante asombroso, lo innombrable, el alumbramiento de Heidegger y el alumbramiento espiritual de Kierkegaard, fantasía metafórica del chileno Vicente Huidobro.
De acuerdo al poeta uruguayo Saúl Ibargoyen, el poeta es un escriba, aquel que se ocupa de transcribir la belleza, de describir el mundo incluyendo sus más fétidos olores; el poeta recurre a la transferencia, a un talento específico donde sublima la naturaleza y la realidad; de ahí nace una nueva interrogante: ¿entonces, qué es poesía?
Una interrogante tan antigua como su práctica y el tratar de conceptualizarla. Refiere Paniagua: resulta tan inútil como tratar de asir un pez de humo que escapa entre nuestras manos (…) La poesía per se; está viva y se presenta a cada jornada a los ojos de los hombres.  Está y siempre estará allí, como suelo imaginarlo, la poesía es un árbol que gira alrededor de nosotros, del cual arrancamos o tomamos alguna naranja, de vez en vez, mientras sigue girando al alcance de los artistas (…) ¿Hay entonces, en los versos de un autor la preocupación por ascender a aquello que no puede conocerse, aquello que apenas  puede nombrar, incluso recurriendo a la física y a las matemáticas?, ¿se trata de la búsqueda de la divinidad o de un arrebato científico?,  ¿metáfora metafísica o mecánica cuántica? Como respuesta, menciona: La poesía es probablemente una, la desesperación del ser para alcanzar el misterio de su origen y del origen de las cosas. Concluye que a través de la poesía y del recurso literario, pero sobre todo a través de la mirada del dentro, estamos por descubrir no el dato exacto pero sí lo más que se le puede aproximar al origen del universo; no siempre mediante teoremas o mediante la ciencia, pero lo inasible hace presencia en al acto poético y en el universo, en el más profundo de los misterios.
Otro de los conferencistas de este ciclo, el profesor Juan Carlos Castrillón, escritor egresado de la SOGEM, autor de varios poemarios y una novela, colaborador en periódicos como el Financiero, y  quien también participa en la Unión Latinoamericana de Escritores (ULATE), evocó a los poetas malditos: ilustradores de realidades poco observadas, que con tales discursos poéticos, bien podrían dar nuevas vertientes a la resolución de problemáticas. No obstante sus poemas subversivos no se contemplan; actualmente sólo son citados para señalar los movimientos diversos que los representaron y que ellos mismos rechazaron en su momento, como calificativos identitarios.  
Según Castrillón: Las vanguardias derriban sistemas culturales, se pasan la moral y las buenas costumbres por el más oscuro rincón corporal y establecen conceptos en base a su propia rebeldía.  Así es como gira el mundo, o no gira. El  ferviente sentido al acto de apostar siempre a contracorriente de los poetas malditos y así mismo de este autor de diversos libros, reorganizan la literatura para hacernos sucumbir en el análisis de lo subjetivo a lo concreto -¿y por qué no?- de  los regímenes estructurales de la lingüística a la verdadera rebeldía, transmitiéndonos los sentidos desde Francois Villón hasta el mismo Baudelaire, para despojarnos de la moda narcisista, el hipterismo, como él lo llama, con las consecuentes y desesperadas “selfies” o existencialismos de boutique.
La aprendiz de escritora, como ella se autonombra, Hilda Ereiva Páez, hablando del nerudismo, evocó firmemente el análisis del chileno Pablo Neruda, transcribiendo su poética a través de convertirse en la sombra del autor y en el descubrimiento de su vida y obra. Sus poemas no fueron resultado de casualidades, nos comparte Ereiva, ya que vivió y creció junto a uno de los mejores amigos del poeta, “su padre” (el padre de la autora). El tiempo no logró borrar la imagen y recuerdos de Pablo Neruda, de quién escuché las primeras palabras poéticas, confiesa con ternura. La profesora Páez imparte el taller de Lectura Universal en el Centro Regional de Cultura Ecatepec. En radio de internet, frecuencia FM, dirige el programa Hablando de Arte y Cultura.
            Por su parte, el poeta mexicano Takeshi Edmundo López abordó de manera magistral la mirada selvática y no tan selvática del poeta tabasqueño Carlos Pellicer, centrando la ponencia en los años de juventud del autor del Canto destruido; mientras que el escritor José Luis Megchún enfocó su ponencia a la relevancia feminista en la obra de la escritora chiapaneca Rosario Castellanos. Así, los integrantes del Taller JuntaVersos nos permitieron internarnos en la intimidad de los versos y los universos de dos figuras de la literatura mexicana.
            Actualmente al grupo JuntaVersos  lo puedes encontrar en las siguientes páginas de internet:  https://www.facebook.com/pages/Juntaversos/172106742963489?fref=ts
Juntaversos y http://juntaversos.wordpress.com/.


INSTITUCIONES ANOREXICAS





Por María Esther González Ayala

México, D.F.  18 noviembre, 2014.-  El pasado 14 de octubre alrededor de las 12 horas, los hijos de Jorge Alberto Ojeda Valdez (de un año once meses) y Arturo Domínguez Hernández (con apenas dos años de edad) fueron encontrados en la calle y a punto de bajarse la banqueta, esto fuera de las instalaciones del Centro de Desarrollo Infantil (CENDI) No. 2 de la Universidad Autónoma Metropolitana, situado en Av. Javier Rojo Gómez No. 1223, de la colonia Barrio San Pedro de la Delegación Iztapalapa.
Los infantes fueron interceptados por la Sra. Guadalupe Romo, trabajadora del recinto, quien identificó al niño Kenneth Yassell Domínguez Carranza, ya que refiere haber convivido con Arturo Domínguez padre de uno de los menores.
Una vez que la señora Romo identificó a los chiquillos, éstos fueron reingresados al CENDI con su maestra, encargada de la sala, Jessica Rocha, quien no dio aviso a los padres sino hasta un día después del incidente por supuestas órdenes de las autoridades; los padres arguyen gran enojo, ya que fueron las autoridades del parvulario, quiénes informaron a los padres un día después y  aludiendo a que ese día habían tenido muchos asuntos que arreglar y por eso no habían sido informados. “Como si la seguridad e integridad de nuestros hijos fuera asunto menor”, argumentó Jorge Ojeda, padre del menor Braulio Alejandro Ojeda Cid.
Ante los hechos, los tutores levantaron una denuncia interna el 17 de octubre dirigida al M. en C. Norberto Manjarrez Álvarez, secretario general de la UAM.  En esta y con fecha de recibida el 20 de mismo mes, los  suscriptores imputan como la primera responsable: a la Lic. Aimee Osorio Mendoza, directora del Plantel y como segundos responsables al Dr. Francisco Domínguez, Jefe de Higiene y Seguridad (del CENDI, de la UAM-I); La maestra Laura Delgado Díaz),  encargada del área de Pedagogía, a la titular de la sala Maternal B1, la maestra Jessica Rocha, así como a sus asistentes; esto último en virtud de que observaron una falta de organización o ausencia de personal capacitado.
En un segundo párrafo de esa misma acta,  solicitaron una investigación pertinente para conocer a los responsables de la seguridad en general, así como la intervención de las comisiones de Higiene y Seguridad de la parte sindical como la parte administrativa de la universidad, para que regulen los servicios de vigilancia.
En contraparte, después de más de cinco días establecidos para orientar o dar a conocer las decisiones tomadas de parte de la rectoría, el día 27 de octubre ambos padres reciben contestación vía escrita, misma en la que se arguye preocupación de la situación y se instruyó a las autoridades correspondientes para que se tomen las medidas pertinentes a fin de evitar nuevos incidentes e integrar en la oficina del abogado general la documentación e información de los hechos y el deslinde responsabilidades.
Los papás al ser entrevistados, aún molestos  por la gravedad de la problemática, −aunque refieren que no pasó a mayores “por suerte”−, sienten no haber recibido real contestación a sus cuestionamientos; exponen que existe negligencia por parte de la directora, que no sería justo que los correctivos los aplicaran sólo a trabajadores de base. Lo justo sería –dicen– que la directora también como copartícipe responsable de este asunto, fuese cesada de sus funciones.
La Sra. Velia Mercedes Flores una de las vigilantes en turno del centro, realizó una declaración por escrito sin fecha, en ella afirma “no ser la culpable”,  por tanto solicita la revisión de su caso, ya que a partir del incidente,  le fue levantada un acta administrativa en su contra.  Además expone irregularidades por  acciones que van desde la falta de comunicación, organización, difamación, discriminación, división, acoso, así como desconocimiento de funciones por parte del jefe de Servicios Generales e inclusive la revelación de falsos en la realización de reuniones laborales del jefe sin haberlas realizado en realidad e indica haber obtenido instrucción u orientación del vigilante de la policía privada, el Sr. Enrique Trinidad, mismo que  fue trasladado a otro lugar después del suceso.
Además menciona que: “Desde el filtro no se ve la puerta de emergencia, por lo que en unos cuantos minutos y con la puerta sin reparar, cualquier niño puede llegar a la calle fácilmente”.
Según advierte la señora Flores se protege al jefe de vigilancia, quien debió arreglar la puerta, abandonó irresponsablemente el filtro; dejó abierta la puerta de la calle y descuidó sus funciones de dirección, coordinación, inspección, vigilancia y fiscalización. Al finalizar el documento concluye: “No soy nadie para decir qué deban hacer con él, pero,  por qué yo debo pagar sus culpas”.
Éstas y otras situaciones de organización manifiestan la endeble capacidad organizativa e intelectual en la planeación y conducción de grupos laborales, causada ésta probablemente por un nepotismo que sólo resuelve los problemas en apariencia.
Para las instituciones públicas, en el caso de la autonomía universitaria, las condiciones políticas se han modificado. En décadas pasadas estas instituciones podían ejercer sus poderes emanados desde su propia organización, pero en la actualidad se imponen normativas a partir del área gubernamental para delimitar cada día más esa autonomía sin obtener objeción alguna y por el contrario las autoridades universitarias simplemente aceptan cualquier intervención y la presentan como la mejor opción.
Este nuevo momento que vive no sólo la educación en México, sino las institucionalidad en general, promueve su propio desdibujamiento sino es que hasta su posible desaparición.
Por otro lado, en cualquier crisis institucional, se observa una percepción diversa en quienes la padecen, por lo regular  genera sacrificados que la representan con impotencia (a través de cansancio, desinterés y hastío), quizá por el hecho de que se encuentran sujetos a la inmovilidad o pasividad por una dependencia que también los condiciona; el trabajador normalmente se asume como el afectado, se victimiza a tal punto que deja de reconocer su propia dignidad. Esa contradicción expresada de manera catastrófica y dramática es, a su vez, inherente a la estructura del mismo sistema que lo paraliza. El sistema promueve el momento paternalista (quien resuelve) y el doliente admite la estructuración incompatible de un sistema caduco, para posteriormente dar la oportunidad y tolerancia de la autorreproducción de ese sistema en crisis.
Aunque el cansancio lo producen los cambios químicos o físicos que experimentan los nervios y músculos del cuerpo, complican la vida de los trabajadores; el hastío por lo regular aumenta la dificultad en la vida laboral puesto que este aparece cuando el trabajador ha perdido interés en su trabajo[1].
Aunado a esto a partir de que las universidades públicas dejan de lado su autonomía obedeciendo a políticas simplistas o inmediatas, impuestas por un gobierno que no alcanza a comprender que su recurso primordial se encuentra en la emancipación intelectual de sus sociedades o individuos, la planeación estratégica interna se muestra poco repensada, manoseada por las grandes cúpulas elitistas internas que de manera corrupta la representan y así cumplen el fin de “chatarrizar” la educación.
La anorexia intelectual, como así la llaman algunos académicos, repercute en la imagen de quehaceres reales de una institución educativa, que dejan de lado (o en simulación) la verdadera resolución de las problemáticas que acontecen no sólo al interior de ellas sino en el país en general. La obligación de cada institución gubernamental es resolver problemas, ya que fueron creadas con el supuesto fin de regular la democracia[2].
El mundo interno universitario, a simple vista, no muestra las debilidades irresueltas en las transformaciones estructurales de un país como México y en el caso presentado, si el orden institucional no define las reglas como sanciones externas o valores interiorizados o inclusive sólo las aplica de manera asistémica  o diferenciada, entonces ¿Cómo puede resultar una institución confiable?
Las nuevas demandas nacionales, exigen nuevos sujetos en reconstrucción ante las constantes crisis nacionales, pero los procesos organizacionales actuales, no renuevan las condiciones y posicionamientos de sus actores, cuando menos no se observa, es decir, no empodera a los sujetos ante los reclamos de interacción institucional, sólo los vuelve pobres ante el desamparo de sus propias crisis existencialistas no resueltas desde la  inaceptación de sus idiosincrasias, pues la institucionalización homogenizó, toda estructura laboral en la premura de la burocratización y ahora en respuesta a ello la consecuente violencia en las relaciones sociales se hace presente para terminar con la poca sustentabilidad de cada organismo, que en el caso específico aquí mencionado, las relaciones laborales resultan violentas en algunos casos.
Ludwig Wittgenstein, por ejemplo: explica que el lenguaje es parte del proceso en la vida cotidiana que está inmerso en un sistema de prácticas y formas de vida, formando así un nuevo juego dentro de las relaciones sociales[3], y en el caso descrito, forma nuevos modos de interpretación de la realidad lo que promueve desconcentración de objetivos que afectan a la educación.
De esta manera, el acoso laboral, la violación a la bilateralidad, la dignificación del trabajo, la reducción presupuestaria, la corrupción o negligencia administrativa, académica y de investigación, entre otras problemáticas, confluyen en el proceso de una imagen institucional que delimita por mucho su esencia, presencia de identidad, que es el ADN de cada institución.


[1][1] STRAUSS, George.  “Los problemas humanos de la dirección”, La técnica  y la satisfacción del trabajo, Capítulo 2, pag. 38
[2]  NACIF, Benito.  “Para entender las instituciones políticas del México democrático, CIDE Núm. 194, mayo 2007,   www.libreriacide.com/librospdf/DTEP-194.pdf
[3] CREGO, Díaz Armando, “K. MARX Y L. WITTGENSTEIN: ELEMENTOS PARA UNA TEORÍA SOCIOPSICOLÓGICA DEL CONOCIMIENTO”, Universidad Complutense de  Madrid,  Facultad de Psicología.